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jueves, 8 de marzo de 2018

TU REFLEJO EN LA VENTANA


 Observa tu reflejo y ve lo bella que eres. Mírate en una ventana apañada por la lluvia, observa tu cuello y tus hombros que anhelan ser besados; tu cabello hermoso cae en tu espalda y pecho, acariciándolos, creando en ti fantasías. Observa tus senos, cómo se levantan un poco con cada respiro tuyo; siente cómo cada latido bombea un poco más de sangre a tus pezones y sonroja tu cara. Siente el calor del deseo, los latidos de la pasión. Estás entrando a un juego de lujuria y amor del que no querrás salir.
Ve caer el vestido de tus hombros para descubrir la obra maestra que eres y siente la inhibición alejarse de ti. Observa tu belleza en el reflejo e imagíname en silencio detrás de ti. Deja que tus sentidos te seduzcan para poder entrar en ti, en tu mente y cuerpo. Admírate, ve el brillo de tu piel iluminándote. Siente cómo lubricas, disfruta cada dulce escalofrío en ti. Y si sientes algo de vergüenza, vuelve a mirar y date cuenta de que no hay algo mal en ti; eres perfecta, porque Dios te ha creado así.

Y sólo cuando veas tu hermosura te darás cuenta de cuán divina eres; porque nadie ha imaginado nunca algo tan perfecto, excepto tú cuando eras una niña y soñabas en convertirte en la mujer que eres ahora. Si aún piensas que podrías ser más bella, date cuenta de que podrías, si tan sólo dejaras atrás todos tus prejuicios.
Si te sientes sola, piensa en mí. Detrás de ti, yo estaré diciéndote dulces cosas al oído. Quizá así puedas verte como yo te veo: simplemente perfecta. Piensa que eres más de lo que cualquier hombre merece, excepto aquel afortunado a quien elijas para ser tuyo. Pero en tus fantasías, siempre estaré yo. Más que un amante, más que un novio, mucho más que un amigo o un admirador, soy un pensamiento tuyo. Uno a quien recurres cuando te masturbas, cuando aprietas tus senos y pellizcas tus pezones; un secreto que no confiesas, pero que está siempre allí, persistente, como el recuerdo de tu primera vez. Cuando acaricias tu vulva y tocas tu clítoris con la punta de tu dedo, siente mi aliento mezclarse con el tuyo. Quiero llevarte al punto más alto del placer. Cierra tus ojos y yo estaré tocándote, besándote. En un hechizo de amor, tú y yo nos uniremos.

Prueba la magia del onanismo, enciende la vela del deseo propio. Ve fuera de tu ventana y piensa que yo puedo estar viéndote a través. No dejes que el momento se pierda, sólo obsérvate a ti misma mientras te tocas en silencio.
Siéntete admirada, aunque yo no soy quien más te admira: tu mayor admiradora eres tú. Sólo da una vuelta ante tu reflejo y date cuenta de que no hay mujer más bella de lo que tú eres. La vida ha sido buena contigo a pesar de las cosas malas que te puedan haber pasado: la vida te ha vuelto hermosa y ha hecho que muchos como yo te admiremos. Observa tu reflejo en la ventana y date cuenta de que te amo.

viernes, 22 de septiembre de 2017

SOLEDAD DE LA MUJER TRAICIONADA

"Bat Your Eyes, Girl", por Fernanda Suárez.
Cada mañana, ella baja de su auto lujoso. Como una modelo, baja su pierna hacia el asfalto mostrando sus carísimas zapatillas de tacón alto. Ella deja ver sus hermosas piernas bajo la falda que recién ha comprado, tentando al destino para hacerla suya.
Su bolso de diseñador la acompaña, sus hermosos hombros descubiertos llevan las correas sobre ellos. Ahí está ella, caminando con sus tacones de punta, su blusa nueva y sus collares brillantes sobre su pecho. Su cabello recién despuntado se deja volar por la brisa mientras camina, sus pasos son como los de una estrella en el escenario. Lentes de sol para evitar dañar sus bellos ojos sólo la hacen ver más inalcanzable.
Ella llega al edificio donde trabaja. Es toda una triunfadora… Pero por dentro, ella está sola.

Su esposo ha violado su confianza, quien juró amarla la ha traicionado. Por dentro ella llora, culpándose por lo que ha sucedido. Sumida en su deseo de venganza, ella piensa en entregarse a cualquiera, con tal de aliviar el dolor. "A un hombre amable, quizá, -piensa ella- que pueda sentirlo; tal vez a un hombre casado, puede ser; una mujer, no lo sé, quizá ella pueda hacerme olvidar…" Cada hora en el trabajo la hace sentir mal. "Seguro que está con ésa en este momento", piensa ella. Cada mañana siente cómo la engañan.

Su corazón está hecho cenizas, su confianza está rota. Una vez amó a alguien, pero él la ha decepcionado. Le entregó su alma en fuego vivo, esperando que le pudiera corresponder; pero ahora, triste y decepcionada, no puede hallar consuelo por lo que le pasó. Se siente desvalorada, ultrajada y humillada por él, a quien prometió entregar su vida, pero quien no pudo cumplir sus votos ante el altar. Ahora ella vaga como un espíritu por las calles de esta ciudad, deseando encontrar el amor, un amor verdadero que pueda quitarle de encima todo este dolor.

La argolla en su mano ya no significa nada, pues la confianza que merecía yace en el suelo, pisoteada por quien la colocó en su dedo. Él ya no la mira con respeto, mientras ella juró honrarlo y sigue haciéndolo así sin más. Cada noche él regresa de su trabajo, la insulta y la golpea; la desnuda y le hace el amor con la esencia de la amante aún en su piel. Ella sólo llora, pero no trata de dejarlo. Quizá por costumbre, o seguramente por miedo, pero ella no quiere destruir una familia.

Sus amigas la ven diferente, ella misma no se reconoce en el espejo. Nadie sabe dónde quedó esa mujer hermosa, alegre ante la vida, que solía agradar con su presencia en cada fiesta con su esposo. Solía ser una mujer valiente, pero algo muy malo la atemorizó. Ahora, ante su propio reflejo, se siente mal al ver a una persona vencida. Su belleza todavía está ahí, sigue siendo una mujer hermosa, pero no puede comprender cómo él no puede darse cuenta.

A pesar de ser una mujer bella y exitosa, inteligente y sensible, hay algo que él vio en otra, algo que quizá ella no tiene. O tal vez, quizá lo más probable, él estuvo ciego y no quiso ver la maravilla de Dios ante él.

Ella sufre estoicamente los ultrajes, las humillaciones y el martirio; pero ya no más. No. Ya no hay más que pueda aguantar.

Esta noche es diferente, esta noche no es como las demás. Ella se dará un baño para quitarse de encima los sufrimientos del pasado. Unas gotas de perfume en su hermoso pecho la harán sentirse más sensual. Se pondrá sus pulseras y su nuevo vestido que deja muy poco a la imaginación, y con un pronunciado escote invitará al pecado a alguien más. Retirará de su dedo anular el artilugio de su desgracia y en su auto último modelo, bajo el seductor amparo de la noche, se irá a buscar nuevas emociones en la ciudad.
Él llegará a casa solo, y se sentirá abandonado. Lo que él hizo le será retribuido. Sentado y silencioso, con las manos en su cara, sobre el suelo de la alcoba se pondrá a llorar.

Ella ya estará lejos, en los brazos de alguien más. Pronto se entregará a un extraño y se irá a la deriva en el mar de la pasión. Los tacones de punta, como dagas filosas, clavarán su encanto en el corazón de otra persona.
Esta noche, en un cuarto oscuro, se entregará a su lujuria como nunca lo ha hecho. Dejará atrás sus rencores e iniciará una nueva vida. Nada habrá de detenerla, ningún hombre la volverá a esclavizar. Ella es ahora una dama de la noche. Como una vampiresa, nueva sangre probará.

lunes, 28 de agosto de 2017

SOY UN HOMBRE SOLITARIO

    Soy un hombre solitario. Durante mucho tiempo he buscado a esa alma gemela que me complemente para unirnos, pero ella nunca llega. Mujeres han ido y venido a través de los años, pero nunca algo sincero. Siempre esa misma historia de infidelidad.

    A veces vago por las calles en la noche, la luz cálida de la ciudad me cubre temperadamente. Veo caras felices y parejas que caminan, sonrisas fútiles que jamás volveré a ver; y en medio de todos, yo, solo.

    Me doy cuenta de lo que hice mal. He entregado mi vida y mi amor a personas que no lo merecían; entregué mi confianza embriagado en la hermosura de unas curvas sin pedir algo a cambio, y lo único que obtuve fue decepción. Ahora veo a la distancia cada atardecer, esperando que algún ángel se acerque del horizonte para llevarme a mi paraíso perdido.

    Ya no soy un hombre joven, treinta años de vida pesan en mí, pero he arruinado todas las oportunidades que tenía por causa de esta depresión. ¿De qué soy dueño? Sólo de una vida desperdiciada.

    Me he dado por vencido. Solía caminar por la ciudad pensando que ese podría ser el día en que conociera a la mujer que he esperado; una sola mirada, un encuentro fortuito, algo que pasara para que nuestras existencias se cruzaran. Ahora vago solo por el mundo sabiendo que eso no pasará, pero como un tonto sigo esperando que suceda. Cada mujer que veo forma una fantasía breve en mí, donde nos encontramos. Pero es sólo eso: una simple fantasía.
   
    No puedo ocultar las cicatrices en mi alma. La soledad en mí se muestra en cada conversación. Desesperado, me he envuelto en escenarios de los que ahora me arrepiento. El erotismo en exceso, el deseo sensual se ha vuelto algunas veces algo oscuro. He actuado erráticamente en muchas ocasiones, pero no creo ser una mala persona, es sólo que estoy equivocado. Más que un monstruo, soy un hombre herido.

    En mis fantasías, a veces camino por las calles y nos encontramos; dos extraños unidos por un instante, perdidos en la mirada del otro. Sé que es sólo una ilusión, algo que no pasará; pero no puedo sacarlo de mi mente. Sólo puedo perder en el juego del amor.

    Cada mujer que veo es un milagro para mí, un milagro que quizá no merezco; pero no busco una pareja para toda la vida, pues sé que jamás la encontraré; sólo a alguien a quién escuchar, que me permita ver las cicatrices en su corazón y que sane las heridas de mi alma con un beso. Aun si pasamos sólo unas horas en un romance, estaremos siempre en la memoria del otro. ¿Qué importa si sólo estamos juntos una noche, si esa es la mejor noche de nuestras vidas?

    Son sólo pensamientos que me asaltan de vez en cuándo, mientras la vida se va y me deja solo. Pero sé que no soy el único, hay muchos corazones solitarios en el mundo; vagando por las calles de la ciudad, fantaseando por el bulevar de sueños rotos y promesas no cumplidas; cada uno con una tragedia qué contar.